Curiosidades
Aprender a volar

Aprender a volar

El origen de las alas podría estar en unos primitivos pabellones membranosos que se desarrollaron sobre las patas de insectos muy primitivos para captar oxígeno en el agua. De hecho, aún hoy en día, las larvas de algunas especies de moscas de las piedras poseen y los usan como velas para desplazarse sobre la superficie del agua. Gradualmente, estas membranas habrían evolucionado hasta permitir un cierto control del avance y la maniobra. Probablemente les sirvieron para mantenerse en el aire a base de saltos o planear un trecho tras trepar a un árbol, antes de conseguir un vuelo sosteniendo batiéndolas. En la ilustración podemos apreciar una meganeura, una libélula gigante del carbonífero, perteneciente al orden Megasecoptera, cuya envergadura de alas alcanzaba casi un metro, y que podía volar largas distancias batiendo las alas

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